Cuando su médico falleció repentinamente en agosto, Tammy MacDonald se sumó al grupo de aproximadamente 17% de adultos en Estados Unidos que no tienen médico de atención primaria.
MacDonald quería encontrar un nuevo doctor de inmediato. Necesitaba que le renovaran la receta de sus medicamentos para la presión arterial y quería agendar una cita de seguimiento tras un susto por un posible cáncer de mama.
Llamó a diez consultorios de atención primaria cerca de su casa en Westwood, Massachusetts. Ningún doctor, enfermero profesional ni asistente médico estaba aceptando nuevos pacientes. Algunas oficinas le dijeron que un profesional podría atenderla en un año y medio o tal vez en dos.
“Me sorprendió mucho, porque vivimos en Boston y se supone que tenemos una atención médica excelente”, dijo MacDonald, quien tiene poco más de 40 años y cuenta con seguro médico privado. “No podía creer que no hubiera doctores disponibles”.
La falta de médicos de atención primaria es un problema nacional, pero en Massachusetts se siente con más fuerza. Según un informe de enero de 2025, la cantidad de médicos de cabecera en el estado está disminuyendo más rápido que en la mayoría del país.
Algunas redes de salud, incluida la cadena de hospitales más grande del estado, Mass General Brigham (MGB), están recurriendo a la inteligencia artificial (IA) en busca de soluciones.
En septiembre, justo cuando MacDonald estaba por quedarse sin sus medicamentos para la presión arterial, MGB lanzó un nuevo programa respaldado por IA llamado Care Connect. MacDonald había recibido una carta de MGB informándole que ningún proveedor de atención primaria en la red estaba aceptando nuevos pacientes para consultas en persona. Al final de la carta había un enlace a Care Connect.
MacDonald descargó la aplicación y pidió una cita de telemedicina con un médico. Luego pasó unos 10 minutos conversando con un agente de IA sobre los motivos por los que quería ver a un doctor. Después, la herramienta envió un resumen de la conversación a un médico de atención primaria que podía atender a MacDonald por videollamada.
“Creo que tuve la cita al día siguiente o dos días después”, señaló. “Fue una diferencia enorme comparada con que me dijeran que tenía que esperar dos años”.
Disponible las 24 horas
MGB explica que la herramienta de IA puede atender a pacientes que consultan por resfriados, náuseas, erupciones cutáneas, esguinces y otros problemas comunes de atención urgente, así como problemas de salud mental leves o moderados y cuestiones relacionadas con enfermedades crónicas. Después de que el paciente escribe una descripción de los síntomas o del problema, la herramienta de IA envía a un doctor una sugerencia de diagnóstico y un plan de tratamiento.
Care Connect cuenta con 12 médicos que trabajan con la IA. Se conectan de manera remota desde diferentes partes de Estados Unidos y los pacientes pueden recibir atención las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Se trata de una de las muchas herramientas basadas en IA que hospitales, médicos y personal administrativo están probando para distintas tareas médicas de rutina, como tomar notas, revisar resultados de estudios, facturación y pedido de insumos.
Sus defensores aseguran que estos programas de IA pueden ayudar a reducir el agotamiento del personal y la escasez de trabajadores, al disminuir el tiempo que se dedica a registros médicos, derivaciones y otras tareas administrativas.
Pero no hay acuerdo respecto de cuándo y cómo usar la IA para mejorar los diagnósticos.
Algunos críticos temen que los agentes de IA pasen por alto detalles importantes como por ejemplo la superposición de distintas condiciones médicas.
También señalan que las herramientas de IA no pueden evaluar si los pacientes pueden pagar la atención de seguimiento o si tienen cómo llegar a esa cita. Tampoco tienen en cuenta la dinámica familiar ni las necesidades de cuidado, aspectos que los médicos de atención primaria suelen conocer con el tiempo gracias a que establecen relaciones personales de largo plazo.
Desde su primera experiencia con la aplicación en septiembre, MacDonald ha usado Care Connect al menos tres veces más. En dos de esas veces terminó conversando con un doctor remoto, pero cuando necesitó pedir vacunas para un viaje, solo interactuó con el chatbot antes de ir a una clínica.
A MacDonald le gusta la comodidad del servicio.
“No tengo que salir del trabajo”, explicó. “Y me da tranquilidad saber que tengo una alternativa hasta que encuentre un médico que me atienda en persona”.
Así que mientras sigue buscando a ese nuevo doctor, MacDonald decidió continuar con Care Connect.
“Es una solución lógica a corto plazo”, opinó MacDonald. “A fin de cuentas, quien termina sintiendo las consecuencias de todo lo que pasa en el sistema de salud es el paciente”.
Escasez y agotamiento
Son muchos los factores que explican la falta de profesionales. Muchos médicos de atención primaria, como pediatras, internistas y médicos de familia, no están satisfechos con su salario. Ganan entre 30% y 50% menos, en promedio, que especialistas como cirujanos, cardiólogos o anestesiólogos.
Al mismo tiempo, su carga laboral ha ido en aumento. Los médicos de atención primaria suelen describir días cargados de consultas complejas, seguidos de noches dedicadas a actualizar las historias clínicas y responder mensajes de pacientes.
Cuando MacDonald se inscribió en Care Connect, era una de las 15.000 personas dentro del sistema Mass General Brigham que no tenían médico de atención primaria asignado. Ese número ha ido creciendo a medida que estos médicos fueron renunciando a MGB para unirse a redes hospitalarias competidoras.
Madhuri Rao, doctora de atención primaria en un centro de salud de MGB en Chelsea, Massachusetts, dijo que por ahora sigue trabajando en MGB, pero que se siente cada vez más frustrada con quienes dirigen el sistema.
“No hacen ningún esfuerzo para aliviar la escasez”, dijo Rao, quien también forma parte de un movimiento para sindicalizar a los médicos de atención primaria de MGB. “Invierten el dinero en especialidades. La atención primaria se piensa como una parte periférica del sistema, cuando en realidad debería ser el centro”.
El año pasado, MGB se comprometió a gastar $400 millones en cinco años para mejorar los servicios de atención primaria, lo que incluye el contrato multianual con Care Connect.
“Care Connect es solo una de varias soluciones dentro de una estrategia más amplia para aliviar la crisis de capacidad en atención primaria”, dijo Ron Walls, director de operaciones de MGB, en un comunicado enviado por correo electrónico. “Nuestra inversión apunta tanto a retener a los médicos que ya tenemos como a atraer nuevos profesionales”.
Walls dijo que MGB ha aumentado el personal de apoyo para los médicos de atención primaria, implementado otras herramientas de IA y contratado a un nuevo ejecutivo para liderar los servicios de atención primaria. Algunas de esas medidas se basan en recomendaciones de los propios doctores de atención primaria.
Pero algunos de estos médicos dicen que se necesitan otros cambios, especialmente un aumento en los salarios.
Walls no reveló el monto exacto que MGB está destinando a Care Connect.
¿Puente hacia una mejor atención… o un parche?
MGB ha implementado otras herramientas de IA, incluida una que puede transcribir las conversaciones presenciales entre médicos y pacientes. Rao no está usando esa herramienta. Le preocupa que se filtre información de los pacientes y que se viole la privacidad médica, y no quiere que sus conversaciones se usen para desarrollar la próxima generación de programas médicos de IA.
“¿Y si están usando mis interacciones con los pacientes para entrenar su IA y después me reemplazan?”, se preguntó.
Ese no es el objetivo, aseguró Helen Ireland, médica de atención primaria y responsable del programa en MGB. “Todas las decisiones sobre el cuidado de los pacientes siguen estando a cargo de médicos de carne y hueso”, aclaró.
“No estamos reemplazando la atención primaria presencial”, dijo. “Sigue siendo importante, y la mayoría de los pacientes aún reciben atención primaria en persona”.
Pero entre algunos médicos de atención primaria de MGB persiste el temor de que Care Connect termine, poco a poco, reduciendo el acceso a las consultas en persona. De los $400 millones que MGB prometió invertir en atención primaria, ellos quieren que se destine menos a la IA y más a contratar personal y aumentar salarios.
Michael Barnett, internista en MGB y también parte del movimiento de sindicalización, dijo que el uso de Care Connect solo puede cubrir un bache. “Eso suena a un parche para un sistema roto”, dijo.
Expansión de la inteligencia artificial
A mediados de diciembre, los médicos de Care Connect atendían entre 40 y 50 pacientes por día. Este mes, MGB planea ofrecer Care Connect a todos los residentes de Massachusetts y New Hampshire que tengan seguro médico, y contratar más médicos para el programa a medida que sean necesarios.
Los pacientes pueden usar el programa como si fuera un servicio de atención urgente, explicó Ireland. También pueden decidir que uno de los médicos remotos se convierta en su doctor permanente de atención primaria.
“Algunos pacientes prefieren la atención presencial”, dijo Ireland. “Pero creo que hay un grupo de pacientes que valorarán el modelo de atención disponible las 24 horas los 7 días de la semana y decidirán formar parte de esto”.
Care Connect no está pensado para emergencias ni para exámenes físicos, aclaró. Y los pacientes que necesitan estudios o imágenes son derivados a clínicas o laboratorios de la red.
Pero los médicos remotos pueden manejar algunos de los temas de rutina que atienden los médicos de atención primaria, afirmó Ireland, como infecciones respiratorias moderadas, alergias y enfermedades crónicas como diabetes, colesterol alto y depresión.
Steven Lin opina que solo los problemas de salud inmediatos, no los crónicos, deberían estar en esa lista. Lin es jefe de atención primaria en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y fundador del equipo de investigación sobre IA aplicada en salud.
“En su estado actual, el uso más seguro de esta herramienta es para problemas más urgentes”, afirmó Lin. “Infecciones respiratorias altas, infecciones urinarias, lesiones musculoesqueléticas, sarpullidos”.
Para pacientes con múltiples enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes —o con afecciones graves como enfermedades cardíacas o cáncer—, Lin afirmó que nada reemplaza a un profesional humano que te vea regularmente.
Aun así, Lin reconoce que el resumen generado por la IA después de la consulta puede ayudar a que el médico sea más eficiente. Y entiende por qué, para los pacientes, una opción virtual puede ser atractiva.
“Prefiero que estos pacientes reciban atención, si esa atención puede ser segura”, dijo, “a que no reciban atención en absoluto”.
La empresa que desarrolló la plataforma de IA para Care Connect, K Health, asegura que el programa está ofreciendo atención segura y efectiva a personas con enfermedades crónicas y complejas, muchas de las cuales no tienen otra alternativa que ir a la sala de emergencias.
“Estados Unidos tiene un gran problema con la atención médica: temas de costo, calidad y acceso”, dijo Allon Bloch, director ejecutivo de la empresa. “Para resolverlo, hay que empezar por la atención primaria, y para eso es necesario usar tecnología e inteligencia artificial”.
Además de Mass General Brigham, K Health colabora con otras cinco redes de salud, entre ellas Mayo Clinic y Cedars-Sinai, con sede en Los Ángeles.
En un estudio pequeño y limitado, financiado por K Health, investigadores de Cedars-Sinai compararon cientos de recomendaciones de diagnóstico y tratamiento hechas por IA con las realizadas por médicos.
Los investigadores concluyeron que la IA fue ligeramente mejor al identificar “señales de alerta críticas” y al recomendar atención basada en guías clínicas, aunque los profesionales fueron mejores ajustando sus recomendaciones a medida que dialogaban con el paciente.
Este artículo es parte de una colaboración entre WBUR, NPR y KFF Health News.
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